domingo, 6 de dezembro de 2009

Presagiando el adiós
Adela Castillo

Me levanté, y me vestí de un color radiante
respiré hondo y profundo antes de marcharme
sabía que nuestro encuentro sería extenuante
pero, haría lo mejor de ese indeseado instante

Es difícil decir adiós cuando aún se ama
mirar a los ojos, sin que corran lagrimas
forzar la sonrisa y ocultar el dolor que cala
evitar no abrazarle, por no rasgar más el alma

Me maquillé el rostro cubriendo la tristeza
invoqué con ímpetu la fuerza de la dureza
estudié mil ensayos de las palabras perfectas
le diría adiós, fingiendo la mayor destreza

Sin llanto, sin argumentos de historias viejas
sin preguntas, sin porqués, abriría la puerta
le dejaría libre, sin culpas, sin fallas impuestas
le estrecharía la mano, después... daría la vuelta

Pero fue imposible, mi llanto delató mi tristeza
mis labios callaron, olvidaron las estudiadas letras
mi alma se abrazó a la suya, sin importar reglas
y mi rostro se vistió de luto y lloró su ausencia.

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